jueves, 2 de septiembre de 2010

VAMOS LOS PIBES

La movilización de los secundarios es una bocanada de aire fresco entre las chicanas y la politiquería de los partidos y políticos del sistema.
Con sus ocupaciones de colegios, los secundarios pusieron en el banquillo de los acusados a los Macri y a los Kirchner, responsables por igual del hundimiento de la educación pública.
Las escuelas en derrumbe delatan un régimen que impulsó concientemente la destrucción de la educación estatal, para beneficiar el negocio de la educación privada.
La dictadura militar transfirió, sin los fondos correspondientes, los colegios primarios a las provincias. La ‘democracia’, años después, hizo lo mismo con los establecimientos secundarios.
De este modo, los recursos del Estado nacional quedaron disponibles para la deuda externa y los subsidios a monopolios capitalistas.
Los que hoy gobiernan, que se desgarran las vestiduras con “la dictadura” y el “menemismo” dejaron en pie la herencia educativa de los dos. Pero, además, le agregaron especies de su propia cosecha.
La inflación creciente licua el gasto de educación, pulverizando los salarios docentes y los recursos edilicios.
Ello ocurre, por igual, en la Ciudad que gobierna Macri y en la Argentina de los Kirchner.
Pero esta política capitalista entra en crisis, todos los días, con las necesidades de miles de estudiantes y docentes.
Como ha ocurrido siempre, el levantamiento de la nueva generación es el anticipo del final de un régimen y de grandes virajes políticos.
Por eso decimos: ¡vamos los pibes! Es una rebelión contra el derrumbe educativo del capitalismo.
Su lucha reclama organizar una salida obrera y socialista.

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