jueves, 23 de octubre de 2008

La hipocresía de los funcionarios

El asesinato de la niña Tatiana Agüero, de 8 años de edad, cometido en el Bosque de los Constituyentes, no hace más que poner al descubierto las condiciones de extrema vulnerabilidad a las que están expuestos los niños y niñas en las barriadas más pobres de nuestra ciudad.
La autopsia ratificó que la niña había sido abusada sexualmente. Las estadísticas revelan que se denuncian unos 70 casos de niños víctimas de abusos sexuales por mes. Que el 75% son niñas y que en el 95% de los casos los abusadores están en el entorno más cercano: amigos, familiares, vecinos. No se conoce la verdadera magnitud ya que, como todos sabemos, sólo un porcentaje mínimo de los hechos es denunciado.
Los propios medios de la ciudad dan cuenta de la situación de extrema pobreza, precariedad y desamparo en que se vive en las barriadas:
"Hasta el sábado pasado Tatiana vivía en lo que fue hasta hace un año el vestuario del club San José de Fisherton. Del club sólo queda la cancha de siete jugadores, rodeada de precarias viviendas. El resto fue usurpado por personas de miserable condición social, algunas de las cuales viven al margen de la ley. Uno de ellos fue Tato, quien llegó con su pareja y su hija de cuatro años. Su rancho está ubicado a dos casas de la vivienda de Tatiana" (La Capital, 14/10). Tato es el asesino de la niña.
La hipocresía de los funcionarios municipales no tiene límites. Se limitan a constatar una realidad a la cual no dan respuesta. Según la Directora del Area de la Niñez "se atienden actualmente unos 450 casos de chicos cuya salud, educación o integridad física están en riesgo. De ese total un 10 por ciento han sido abusados sexualmente."
No existen programas que brinden una protección real a las familias de estos niños. No se solucionan los problemas con talleres "de sensibilización" y charlas. La violencia está instalada en la medida en que la pobreza se profundiza y produce una degradación de los vínculos familiares y sociales.
El intendente Lifschtiz (PS) no se cansa de exigir en los medios que se satisfagan los reclamos de los sojeros y de las agroexportadoras, y de acusar a los trabajadores municipales de irresponsables por salir a reclamar aumentos de salarios. Pero nada dice frente a la miseria creciente y avanza con los recortes a los programas de asistencia social.
Los vecinos de Nuevo Alberdi tomaron en sus manos el caso de Tatiana, lograron la detención del culpable y comenzaron un plan de lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida en su barrio. Hay que fortalecer esta perspectiva, con la exigencia de un plan integral de protección a las familias en situación de mayor vulnerabilidad, y la asistencia inmediata a la familia de Tatiana.
Alicia - Rosario
Publicado en Prensa Obrera nº 1060

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